El genio hotelero
Cesar Ritz pasó a
la historia como el hombre que revolucionó la industria hotelera. Nació en Niederwald, un pequeño pueblo de los Alpes
Suizos, en 1850. De las casas de madera que conoció en su juventud pasó a tener
uno de los hoteles más prestigiosos del mundo en su madurez. Un hombre nacido
en la montaña que bajó a la ciudad para codearse con el mismísimo rey de
Inglaterra (Eduardo VII).
Desde los quince años empezó a
trabajar en el sector hotelero. Fue ganándose la confianza de personajes
influyentes y demostró grandes dotes como relaciones públicas. En 1889, tras
haber dirigido ya dos hoteles, mostró al mundo su talento convirtiendo el Hotel
Savoy de Londres en un referente mundial. Esto le permitió ganarse el favor de
gente adinerada para poder cumplir el sueño de su vida: construir un hotel a su
medida y dirigirlo personalmente.
El 1 de junio de 1898 abría sus
puertas el Hotel Ritz de París; en el
número 15 de la Place Vendôme. Las palabras que utilizó Cesar Ritz para describir su
obra reflejan la filosofía de esta cadena hotelera: “La última palabra en
elegancia, al igual que en higiene moderna, eficacia y estética”. Afortunadamente,
la higiene moderna es algo que ha llegado a casi todos los hoteles, pero la
elegancia de los Hoteles Ritz sigue quedando muy por encima de la mayoría. Esta
es la razón por la que poco a poco nuevos hoteles de la misma cadena
aparecieron en las principales ciudades del mundo. El 1910 se abrían, por
ejemplo, el Ritz de Madrid y el de Nueva York. Un imperio empezaba a
construirse sobre la filosofía hotelera de Cesar Ritz.
En 1918 Cesar Ritz
fallecía en Suiza. Un hombre que transformó el concepto de hotel y
revolucionó el sector. Casi un siglo después, la palabra Ritz sigue asociándose
con excelencia.
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