Del ferrocarril al Boeing 747
El turismo y el desarrollo de lostransportes siempre han estado ligados. Si tu medio de transporte era un
caballo te ibas de vacaciones al pueblo de al lado. Si tu medio de transporte
es un crucero te vas de vacaciones a Hawái. Consecuentemente, no podemos
comenzar un blog de turismo sin comentar la historia del ferrocarril o del
barco de vapor. Intentaré ser breve.
En 1830 aparece la primera línea férrea para el transporte de personas entre Liverpool y Manchester.
Aunque entonces no lo supieran,
aquellos carriles iban a revolucionar el mundo. Comenzó utilizándose para
transportar el hierro en las minas, pero pronto se dieron cuenta del enorme
potencial que aquella máquina poseía.
Antes tardabas cuatro horas en
recorrer ochenta kilómetros, gracias a
ese monstruo de metal ahora costaba la mitad de tiempo. Los primeros en
probarlo quedaban asombrados ante semejante milagro, una extraña maquina
humeante era ahora la competencia de los caballos más veloces. George
Stephenson fue el creador de esta locomotora de vapor. Hijo de un minero y
analfabeto hasta los dieciocho años pasaba a formar parte de la historia.
Señalar también que fue él quien decidió establecer unas medidas universales
para la anchura de los carriles. Esta decisión, simple a primera vista, iba a
resultar esencial para la futura expansión del vehículo. No nos hubiese venido
mal un hombre como él a la hora de decidir por que lado se circula con el
coche.
Hacia mediados del siglo XIX la máquina de vapor empezó a aplicarse en la
navegación. Los majestuosos veleros que durante tantos años habían reinado en
los océanos iban a ser desbancados. Los mástiles serían sustituidos por enormes
chimeneas y las velas pasarían a convertirse en trapos y sábanas. Esta
revolución en la navegación hizo posible que importantes procesos migratorios
tuvieran lugar. Millones de europeos se embarcaban buscando una vida mejor en
Estados Unidos o Argentina. Esto hizo que el primero pareciese una pequeña
provincia de Irlanda y que en el segundo apareciesen vascos como setas.
A partir de la locomotora y el
barco de vapor los transportes empezaron a desarrollarse rápidamente. Esto hizo
posible que una actividad como el turismo empezase a globalizarse. Si hoy en
día podemos montarnos en un Boeing 747
y recorrer dos mil kilómetros como si nada es gracias a aquel analfabeto hijo
de un minero.
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