viernes, 30 de noviembre de 2012

PABLO GABILONDO - UN CASO RELEVANTE

Turismo en primavera


En 2010 los países del Mediterráneo competían por llevarse la mayor porción del turismo de la zona.  Las pirámides de Keops  frente a  la Torre de Pisa, la paella valenciana frente al cuscús marroquí. Los cruceros llegaban a los puertos y cientos de chinos desembarcaban con sus cámaras de fotos. En países como Egipto, el turismo llegó a representar una décima parte de su PIB. Esta cifra no nos sorprende si tenemos en cuenta que unos 15 millones de extranjeros decidieron visitar este país en 2010.

Pero todo cambió cuando en 2010 un tunecino llamado Mohamed Bouazizi decidió inmolarse a lo bonzo debido a sus precaria calidad de vida. La muerte de este joven de 26 años movilizó a todo su país y derrocó el gobierno. Destacar también que esta revolución fue posible gracias a internet y a los medios sociales; su labor fue determinante a la hora de movilizar a la población.

El Norte de África se convirtió entonces en un hervidero de protestas y descontento con los gobiernos establecidos. En 2011 los gobiernos de Libia y Egipto también cayeron. Imágenes estremecedoras recorrieron el mundo y el término “Primavera Árabe” apareció en los medios. Este acontecimiento sigue teniendo protagonismo hoy en día; la Guerra Civil en Siria es un conflicto que queda por resolver.  La incertidumbre respecto al futuro de estos países mantiene en vilo al resto del mundo.

Pero si podemos analizar ya los efectos que este acontecimiento ha tenido en el turismo de los países afectados. Si en 2010 Egipto tenía 15 millones de turistas al año, en 2011 la cifra se redujo a 9,8 millones. Cifras similares encontramos en otros países envueltos en la “Primavera Árabe”. Esta caída se justifica por el temor a viajar a cualquiera de estos lugares mientras no se estabilicen las cosas. Las estremecedoras imágenes que recorrieron el mundo fueron el peor “escaparate” posible. Esto ha supuesto que muchos de los turistas hayan preferido visitar la costa norte del Mediterráneo y no la sur.  A medida que los países afectados vayan normalizando su situación, el turismo en esta zona recuperará su cauce habitual. 

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